29/09/11
Un pirulín más para “El Depo”, gracias por estos 82 años de pasión

El Club Deportivo Sarmiento; “El Depo” para la gente que lo vio nacer allá por 1929 y para todos los que a diario lo alientan en las canchas donde va a mostrar su magia, hoy está de fiesta. Es que el lugar que nació para incentivar el deporte en lo que era la Colonia Sarmiento, está cumpliendo 82 años.

Ir a alentar al “Depo” no es para cualquiera. Y no lo es porque para hacerlo hay que estar dispuesto a dejar la vida en ese aliento, a querer meterse a la cancha para transpirar uno mismo la camiseta, a bancarse los dolores de pecho, a no comer durante 90 minutos otra cosa que no sean sus propias uñas, a llegar a la casa y querer dormir por un siglo tras una derrota y a no despertarse nunca del sueño que todos tuvimos alguna vez, viendo a nuestros gloriosos jugando en lo más alto del fútbol argentino. Que levante la mano, que se atreva a hacerlo, aquel que nunca, al menos, lo haya pensado.

Este club tiene historia, y la dejó gravada a fuego en nuestras tierras. El fútbol es la pasión más grande del país y ya en la década del 20 hubo quienes así lo sentían. Y este grupo no quiso morir sin dejar su huella, sin darle la posibilidad a su gente de practicar el deporte más lindo del mundo y que tantos sentimientos puede generar en una persona: los mejores y los peores. Sí, eso es lo que genera esa esfera, inexplicable.

Estos mismos hombres valientes no lo dudaron y fueron más allá; se arriesgaron a mostrarle a los sarmientinos que se podía. Entonces, el Depo nació, y con él, vio la luz la esperanza de mucha gente que comenzó a colmar los pasillos, vestuarios, y alrededores del primer predio que ocupó, en la esquina de Moreno y Patagonia, donde actualmente se encuentra la Escuela Provincial N° 82.

Su primer presidente y fundador, fue el querido y recordado doctor Borelli, a quien acompañaron en la comisión directiva Antonio Rodríguez, Isidro Barrientos, Zenit, Alfredo Purzel, Revilla y Octavio Rodríguez entre otros.

Muchas cosas pasaron hasta que finalmente en 1969 el actual predio que el club posee en la entrada del pueblo, se transformó en nuestro santuario, adonde esperamos con ansias el fin de semana para ir a alentarlo con fervor y entusiasmo, sabiendo que al finalizar el partido cualquier cosa puede correr por nuestras venas.

¡Feliz cumple, glorioso “Depo”. Por muchos años más!